viernes, 12 de junio de 2009

Profe, sin ir muy lejos, en el paraíso está Ericksan...

Hace tres años te fuiste, pero te quedaste. Hoy recuerdo los secretos que cruzamos y los incansables días de amistad que abrazamos. Hace poco visite tu natal Salas, y vi a Wenshe y tu mami Lucy, también encontré al Chavo y al Tufo, y una foto tuya inmensa en la sala de tu casa. De seguro que hoy los chicos te recordarán. Algunos han partido, pero los que aún quedan estamos pensando en ir a misa o chuparnos un ron en tu nombre. Discúlpame que no pueda seguir escribiendo Ericksan y es que el teclado se mojó, estoy llorando porque retrocedo en el tiempo y te veo con los cerrados. Espérame que falta poco...

miércoles, 10 de junio de 2009

Guardar amor pa’ mayo

¿Se tiene que ahorrar el amor?. ¿Podemos ingresar el amor a una suerte de cuenta corriente y ganar intereses con el tiempo?, ¿Se puede dosificar el amor?, ¿Es imperioso invernar una relación de pareja para no perder la próxima primavera?, ¿Es necesario guardar amor pa’ mayo?.
Me hago todas estas preguntas porque he podido entender en mi minúscula experiencia en abatares amorosos, que una relación tiende a ir de picada, a caer al abismo, y hasta suicidarse, cuando esta es bombardeada por exageradas -y contraproducentes- muestras de aprecio hacia la otra parte, o porque los problemas conyugales llegan a imponerse, distrayendo a nuestra naturaleza humana, y dinamitando nuestro corazón.
Sé que el amor es un sentimiento libre de conceptos semánticos, y expresado de mil formas. Sé que el amor tiene la capacidad de pintar de colores una pared blanca, en tan solo un segundo. Pero sé también que muchas veces el amor no resiste la arremetida de los distintos problemas que la sociedad nos regala a diario, sin ser nuestro cumple. A veces, el amor estalla en nuestra cara.
Así como ahorramos nuestro billete para cuando tengamos una urgencia económica posterior, de esas que nunca faltan, ¿tenemos que ahorrar amor para cuando este se ausente de nuestros corazones?. Y es que una relación suele tener un punto de quiebre, donde la crisis nos sacude, y creemos que el amor se agotó, que ya no hay ahorros en la bóveda.
Cuando inicias una relación -de chibolo o adulto- es claro que eres un rebelde atolondrado cuya causa legítima es atraer hacia tu corazón enbobado a quien sin proponérselo te quita el sueño. El segundo paso del plan, es mantener contigo durante el mayor rato posible a ese ser amado. Y hablo, aclaro, de aquellos que en verdad se enamoran, no de los que piensan en agarres, ellos están descartados, al menos de este post.
De enamorados -recordemos- te esmeras por vestirte bien, perfumarte, que tu mal aliento no te delate, ingresas al gimnasio para no desbordar tus defectos abdominales, llegas puntual a las citas, dejas de ir a jugar fulbito y full vaso con los amigos, compras rosas, chocolates o peluches, escribes poemas y dibujas corazones para decorar el papel, cuando estas borracho le llevas serenata -aunque sea con la tuna de la universidad- recargas constantemente tu celular para llamarla todos los días y a cada hora, la esperas a la salida de clase o de la chamba. En conclusión, haces hasta lo impensado cuando eras un nómada.
No es que sea fanático de las telenovelas, pero no puedo negar que las he visto, sobre todo las mexicanas. En ese mundo fantasioso, el galán y la sufrida protagonista, se juran amor eterno -en público y caleta- se alucinan morir el mismo día y que su amor se prolongue hacia el otro mundo, y posiblemente reencontrarse en la reencarnación de cuerpos. Pero ellos, también se mandan al carajo, se cansan de las llamaditas insistentes y jodidas, de los celos, de hacer cositas seis y no siete veces a la semana, se mechan porque él prefiere ir a jugar fútbol con los amigos o chupar y no ir al cine con ella, o peor, cenar en la casa de los chinchosos suegros.
Lo que sucede en las telenovelas mexicanas, y en menor proporción en los remedos brasileños y peruanos, sucede también en la realidad, evidenciando que el amor no tiene porque ser inmortal, que en ocasiones por -culpas compartidas- el amor empieza a deteriorarse, a envejecer, a resistirse a vivir.
Cuando una pareja ha sabido dosificar el amor durante la etapa de enamorados, y llegan a casarse convencidos que lo suyo será eterno, no significa que estén blindados y puedan vivir con la seguridad que tienen amor suficiente y que no habría por qué ahorrar con el corazón y guardar amor pa’ mayo.
En la vida matrimonial las preocupaciones son otras, tienes que pagar el alquiler del depa, el colegio de los muchachos, comprar las cosas para la alacena de un mes y hasta tu regalo por el día del padre. En este escenario, el amor se desinfla por discusiones relacionadas a lo económico, a lo que falta y no tenemos.
Pero las broncas también se generan, porque él ya no compra chocolates o rosas, y menos peluches, espera picar un rosa artificial que le regalan a sus compañeras de trabajo para llevarle una a su esposa por el día de la madre, compra DVDs piratas -y una quina de canchita- y no va al cine con ella, olvidó las serenatas y sólo canta borracho, jodiendo. Y si llama por teléfono, es para decir que llegará tarde a casa.
Ver a una pareja de ancianos -analizando otra figura- no necesariamente puede ser un cuadro digno de resaltar, pues en ocasiones, el lazo que los mantiene unidos es la necesidad de complementar las urgencias del otro, y no el amor que en el siglo pasado los unió. No es una regla general ya que el amor puede acampar de por vida en sus dulces y envidiadas arrugas.
Tomemos en cuenta que una relación que pueda llamarse amorosa, no tiene fecha de caducidad. Depende de nosotros cuando termina. El guardar amor pa’ mayo pasa por no dejar de expresar nuestro amor pero en el momento y tiempo indicado, evitar asfixiar a tu pareja, darle espacio, compartir lo tuyo y oír lo de ella, cantar sin guitarra, decirle que la amas, caminar y no correr. En este año de crisis financiera, pareciera que el amor también ha pagado los platos rotos. Suerte en el ahorro…

miércoles, 3 de junio de 2009

El hubiera no existe...

Lo leí por largo tiempo (por ratos, oprimido) en el nick de una amiga. “El hubiera no existe”, decía aquella línea en el encabezado de su ventana en el messenger. Indudablemente era un mensaje para alguien, o quizá para ella misma. Quería decir, entiendo, que los deseos frustrados se quedarán como tal, que la realidad a veces no cambia por más que nos esforcemos, aunque eso nos patee con rudeza en el estómago y el corazón.
Y tenía razón. “El hubiera no existe”, porque si fuese así ella se habría armado hasta los dientes -mismo Rambo- y hubiese luchado por un amor secuestrado que necesitaba ser rescatado, liberado de las miradas extrañas que amenazaban con eliminarlo. Pero no, nada de eso sucedió: aquel amor agonizó, sufrió en el límite de la vida y caminó cojeando hasta la muerte, donde ahora descansa.
Si Jota no engañaba a Eme, la decepción que uno le regaló al otro, no hubiera hecho que el caído fuese a curar sus heridas lejos, tan lejos, que ahora se colan por el hi5 para verse en una cita que no es cita. Si Jota no escondía su opción sexual, habría evitado que Eme se sintiera de pedo, al abrirle el closet a su ahora ex enamorado.
Si el hubiera no existiera no habría un después, no existirían las decepciones y las nuevas amistades, nuevos amores. No habría despedidos, ni convocatoria a puestos de trabajo. No habrían alegrías, después del llanto.
Si el hubiera cobrara vida, Goliat hubiese mechado a David, y fácil el grandulón gomeaba al chato. Retrocediendo al génesis bíblico, si Eva no ponía arriola a Adan, en este momento todos estaríamos calatos en el paraíso, comiendo gratis, sin estudiar ni trabajar, libres de toda preocupación porque en la empresa donde chambeas atrasan los sueldos, no te pagan CTS y menos, utilidades.
Si a la hermana de Ben Hur no se le hubiese caído esa maldita teja, Charlton Heston no habría tenido chamba, no grababa la peli, y no nos hubiese tenido pegados a la tele para verlo en Semana Santa remar como loco para luego pasarle por encima la cuadrilla de caballos a Messala.
Si el príncipe no besaba a la cenicienta, no hubiera despertado, y seguiría esperando como solterona desesperada. Si a los enanos de Blanca Nieves no los hubiesen creado puritanos, estos habrían violado a Blanquita. Y si papa Noel no fuese bonachón, fácil serían un choro que aprendió a colarse por las chimeneas.
Pero si el hubiera respirara, la vida se ahorraría algunas lágrimas. Por ejemplo, si los pasajeros que murieron calcinados en el Pasamayo no hubieran abordado el bus de la empresa Z-Bus, ahora estarían con sus familias, comentando sobre otras desgracias, y no dejando -involuntariamente claro está- a sus hijos, hermanos, padres, esposas, enamorados, llorando por la tragedia que los enluta.
Lo mismo habría sucedido con los pasajeros del vuelo de Air France que cayó al atlántico. Si por alguna cosilla habrían perdido el vuelo, estarían con vida. Pero no, han fallecido.
Y la cereza (o limón) en esta avalancha de historias tristes son los 140 niños de Puno que no hubieran muerto si el gobierno, a través del Ministerio de Salud, se hubiera preocupado un tantito por las regiones donde el friaje asesina sin piedad, en lugar de concentrarse exageradamente en la influenza. El calor en el alma de los niños sirvió de poco para cobijarse ante la frialdad de nuestras autoridades. (Lo siento, fue el párrafo político)
Antes de empezar a escribir este post, tenía otros temas en mente que maduraré en las siguientes semanas. Ayer por la noche, apareció en el msn un amigo con el que solemos debatir sobre los desamores que ganamos en la rifa del destino, y es que era imposible no tener el número ganador, pues nos obsequiaron todo el talonario.
Fue él quien me sugirió el tema, luego de explicarme con cierta crudeza que aunque reúna las siete esferas del dragón, Sheng Long no hará retroceder el tiempo. “El hubiera no existe pelotas”, me dijo tratando se sentenciar el tema, y -sin querer queriendo- invitándome a escribir sobre esta idea.
Y fue así que me puse a pensar que si el pelao L habría anotado las jugadas que falló en un campeonato donde campeonamos, el partido final lo habríamos ganado por goleada y no sólo por un gol de diferencia.
También recordé a Matías. Si el loco no hubiera postergado el reencuentro con quien hace siete años era su enamorada, y ella no se habría entendido con otro tipo en el intervalo de las dos semanas que duró la tregua, quizá ahora estarían juntos. Que si él no la hubiera dejado volar por esos días, no hubiera estado con el intruso. Pero Mati, “el hubiera no existe”.
Aluciné que si no hubiese ingresado a la universidad en el segundo examen de admisión de 1999 no habría conocido a quienes ahora son mis amigos, no habría chapado con algunas de las chicas de mi código, no habría viajado a congresos a intercambiar “cultura” con otras universitarias, no habría acompañado a algunos de mis amigos a afanar a quienes con el tiempo se convirtieron en sus enamoradas, o esposas. Lo que más que hubiese entristecido es que no habría ido a embriagarme a los chicheríos de Lambayeque, a los desaparecidos “Aula 69” y las “Esteritas”.
Si no estudiaba periodismo no habría conocido a personas especiales en mi vida, no habría entrevistado a personajes que antes sólo veía por la tele, ministros, y hasta presidentes de otros países.
Si mis padres se hubiesen protegido al momento de hacer cositas, yo no estaría escribiendo este post, y ustedes (a quienes agradezco la simpatía con el blog) no estarían leyendo estas ideas disparatadas. Pero afortunadamente en este caso- “el hubiera no existe”.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Mi mamá es chola. Y mi viejo, serrano…

A Renzo Schuller y Jimena Lindo, las críticas los han triturado. Responder a una pregunta boba de Denisse Arregui durante una de las ediciones del programa “Mesa de Noche”, en Plus Tv, los ha hecho protagonizar, sin quererlo, un chiqui drama, aduciendo que los actores fueron traicionados por su inconciente, y exteriorizaron el espíritu racista que -dicen- estilan camuflar los pitucos, los blanquitos de apellido compuesto o acomodado, contra los cholos, de apellido popular.
Cuando Arregui preguntó qué hace en Cannes, la galardonada actriz Magaly Solier, Schuller automáticamente respondió: vendiendo chompas. Y Lindo agregó: vendiendo chuño. Los tres rompieron en carcajadas, lo que se entendió como un acto racista, condenable para quienes a diario tienen que lidiar con el cargamontón de los que los hacen sentir más cholo que un cholo, y más negro que un negro.
Schuller, en su defensa, ha dicho que en todo caso la joda fue contra Arregui, porque su pregunta tenía una respuesta obvia. Solier, dice, es una actriz que viajó a participar de la gala de un Festival de Cine con la expectativa de repetir el plato de Berlín. La respuesta, insistió, caía de madura. Y de ahí provino el comentario que luego ha sido manoseado, deformado y utilizado para lanzarles dardos a los “racistas”.
Y aunque Jimena Lindo ha preferido saltar el tema, Schuller entiende que su compañera entendió la joda contra Arregui, y la complementó, sin ánimos de maltratar a la Solier, que por cierto ha tomado deportivamente este asunto, negándose a creer que sus colegas actores, y también amigos, hayan podido ensayar una malévola broma por su naturaleza ayacuchana.
Rosa María Palacios ha abordado el tema, invitando a la libre interpretación de los hechos. Beto Ortiz y el Chino Miyashiro también debatieron el comentario de Schuller y Lindo, pero este dúo -abrazado de la malicia televisiva- fue más allá, centrando la discusión en que adicionalmente al gesto racista de los conductores, Plus Tv es una canal racista, una televisora que tiene espacio reservado sólo para los blanquitos, y que se reserva el derecho de admisión a quienes no tiene similitud con la pigmentación de su piel.
Después de esta larga introducción, debo decir que el pecado de ser racista radica en que lo digamos. Porque mientras nos quedemos callados, nadie, ni los nazis reciclados, podrían mandarnos a la horca de la opinión pública, por decir -entre insultos- que no congeniamos con gente de expresiones étnicas distintas.
Debo decir en mi contra que por ratos expreso sentimientos racistas. Y aunque quienes han sido víctimas de mis comentarios estúpidos, dudan que ello ha sido sólo una broma arrancada de la joda de otros, es verdad. Guardo un sincero respeto por aquellos amigos y amigas a los que por ratos les digo cholos, y negros. Entiendo que a veces a ellos les ha jodido que los maltrate con frases hirientes, y aprovecho este espacio para disculparme por las bromas -que al burlar mi vigilancia- superaron la barrera de un chiste tontón.
Hoy, mientras me vestía y al verme en el espejo, me pregunté, quién era yo. Mi reflejo guardo silencio. Y es que si mi mamá es chola y mi viejo, serrano, podría decirse que soy un mestizo disfrazado por la naturaleza (ver la foto de presentación del blog), pero guardo mis dudas.
Sigo siendo de la clase media, aún viajo en combi (o camino largo tramo cuando no tengo un céntimo en el bolsillo), almuerzo en un mercado un menú de 3 soles (a veces no como), no compro periódicos porque los leo en la chamba, me dejo el cabello largo porque quiero ahorrarme el costo del paseo por la peluquería, no recargo mi celular con frecuencia, y pico deportivamente a quienes en forma solidaria quieren extenderme un crédito casero, libre de intereses bancarios. Yo también, el hijo de la chola y el serrano, es apaleado por el racismo oculto en los verdugos asolapados.
Que este post no se entienda como un texto renegado de un tipo que envidia lo que él no tiene. Es sólo recordar que el racismo se esconde, y cuando salta de la boca con descaro, será lapidado por quienes piensan igual. Claro, hay quienes deploran el racismo en todas sus formas, aunque por ratos se les chispotee. Ojalá y nuestros hijos sepan del racismo por los libros de historia, y no porque lo vivan...

miércoles, 20 de mayo de 2009

De reojo...

Es fácil no desear a la mujer del prójimo cuando esta es fea o gordita. Pero cuando es guapa y de figura dibujada con una mano divina (por no describirla con otros adjetivos hot), esta chamba sí que es harto complicada. Hablo en voz alta por aquellos que piensan como yo, pero que no se atreven a decirlo. Escribo este post por quienes sintonizan conmigo en la idea que de algunas enamoradas de otros chicos (en algunos casos, amigos), están power. Digito estas letras por esos chicos que quisieran que las chicas “juertes”, tengan una relación con ellos, y no con el vecino, con tu pata del barrio, con tu choche del cole, de la universidad o el trabajo. Este es un remedo de homenaje por los calzonudos que se rompen el ojo, pero de reojo.
Que en los mandamientos católicos se diga que tienes terminantemente prohibido consentir pensamientos o deseos impuros, te limita a mirar a la enamorada del samaritano al que envidias con justa razón, cerrándote las puertas para que alucines con ellas bajo sábanas de cualquier color. Pero como la mayoría de católicos siembran la costumbre de no cumplir los mandamientos tallados en la conciencia de pocos, es que la orden suprema de no codiciar los bienes ajenos, también puede ser burlada, para disfrutar en secreto de las fantasías eróticas que te inspira la mujer del prójimo.
Te jode que las chicas lindas estén con tipos bendecidos con la belleza de un perro bulldog. Y piensas en la célebre frase de los filósofos urbanos Chicho y Lecca (unos amigos de joda y bomba): “mucho pescao pa’ ese gato”. Y es verdad, es exageradamente bondadoso que la vida ofrezca un potaje A1 a otros, y no a ti. Crees que maliciosa y despiadadamente la vida ha confabulado para que veas de cerca y lejos que los demás tienen lo que crees tú no (a veces erramos en esta percepción).
Es probable que el prójimo también tenga alucinadas calientes con tu mujer. Pero casi nunca, ni las víctimas ni los victimarios, se enteran. Es probable además que esas féminas deseadas por el vecindario entero tengan una lista de defectos parecida a la lista del supermercado, pero eso no importa cuando pasean con prendas provocativas que dejan ver el infinito a un paso de tus ojos.
La figura se torna más jodida de lo que es cuando ellas, por un simplísimo gesto amable, te sonríen. Si antes te alucinabas al pie de la cama con ellas; con la sonrisa, te ves desnudo besando los cuernos de tu amigo. En ese momento te apetece dinamitarlo para ser tú el sustituto inmediato.
En este mundo pecaminoso, disfrazado por ratos de puritano, es posible que el impulso mañucón de ellos haga que ellas se animen, y concientes de la infidelidad, se enciendan sincronizadamente.
Mientras escribo este post, saludo por el messenger a una ex enamorada, ahora amiga. Le cuento sobre lo que escribo, y me da más ingredientes para sazonarlo. Me recuerda que a las mujeres le sucede lo mismo: también desean al hombre del prójimo, o peor aún, al amigo del pretendiente o enamorado.
“Somos más pudorosas cuando vemos a un chico que está bueno y es enamorado de otra chica. No evidenciamos que queremos comerlos con la mirada como hacen ustedes, los mañosos”, me dice ella, revelándome que el ser ajeno también le despierta deseos condenados por Diosito. Incluso me confesó que mientras andábamos en la universidad miraba otros chicos, y aunque no lo dijo abiertamente, me dejó el mensaje en caleta que también gustaba de ellos, siéndome infiel con el pensamiento.
Desear con desenfadada pasión a la pareja del otro no es un virus que apareció en este siglo, junto a la gripe porcina. Tu abuelito deseó a la abuela de tu amigo, y lo mismo sucedió con los abuelos de estos. En el futuro, nuestros hijos también convivirán con la sensación de querer levantarse a la flaca o el flaco de sus amigos o conocidos, pero quizá contendrán esas ganas locas de besar al extraño, y de traicionar de pasadita a sus enamorados, en caso anden emparejados.Si en los últimos días te haz encontrado con la mujer o el hombre del prójimo que están “rebuenos”, y no puedes palparlos, no te aconsejo la resignación, ni que tientes al diablillo de la infidelidad, no me atrevo a recomendarte que trames planes silenciosos porque cualquiera de los caminos pueden conducirte a la autodestrucción, o mantenerte como rehén medianamente complacido de un deseo frustrado. Puedo librarme del consejo que buscas, con el legítimo argumento que este no es un blog que calque un buzón amoroso que capta consultas desesperadas. Pero ojo, que el potencial cornudo también te mira de reojo.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Un año y varios años después

Luna, mi hija, cumple mañana un año de nacida. Han corrido doce meses desde que la vi por primera vez envuelta en una colchita rosa. La gordis me dibujó una gran sonrisa cuando me dijo por primera vez papá, y hace poco dibujó otra, al mostrarme cómo caminaba sin ayuda de nadie.
Hace un año me subí por primera vez a un avión para participar de una cumbre internacional de jefes de Estado de varios país de Asia y el Pacífico. Hace un año conocí a periodistas de diferentes partes del mundo, y aprendí que me resta mucho por aprender (en eso ando).
Hace un año (carajo) no imaginé que sería tío tan pronto, porque mi hermanita, la peke de la casa, va a ser mamá en noviembre. Hace un año, no supuse que tendría las ganas locas de querer abrazar como loco a mi sobrino que duerme en el vientre de mi hermanita. Hace un año hacía votos para que mis padres aún estén en casa, y ayer, la machi (mi mamá) tuvo una recaída que me sembró varios miedos, como el de perderla.
Hace un año campeonaba con un grupo de amigos en el campeonato de fútbol que convocó la universidad. Hace un año trabajaba en la Cumbre y no planeaba celebrar mi cumpleaños, a diferencia de este domingo 17 en el que espero pasarla con la familia y amigos, en la casa a donde me mudé hace poco con mi mancha.
Miro atrás y veo otros episodios en mi vida que recuerdo y guardo en el baúl que descansa bajo mi almohada. Pero no sólo de un año atrás, sino de varios otros años, en los que las alegrías y las penas tenían otro rostro. Veo a los amigos que se fueron, y a los que llegaron. Checo en mi historial médico que hace seis años pesaba menos que ahora. Veo a Manu, mi primogénito, que se alista para cumplir seis años en agosto, y me veo con ganas de no desgastarme para cosechar nuevas historias... Hasta el otro miércoles

viernes, 8 de mayo de 2009

De vacaciones...

Esta semana la inspiración está de descanso. Salió de vacaciones conmigo, así que el siguiente post está programado para la siguiente semana. Espero no se alejen y sigan visitándome. El próximo miércoles habrá un nuevo post. Saludos.